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Defesanet 19 Maio 2004

Infobae 19 Maio 2004

Según el ministro de Defensa brasileño Brasil busca que
la misión a Haití lo catapulte al Consejo de la ONU


Marcela Vega

Brasil espera que exista un "correlato" entre la coordinación de las fuerzas de la misión de paz que ejercerá en Haití desde junio próximo y las chances de acceder a un sitial permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Así lo admitió a Infobae el ministro de Defensa de ese país, José Viegas Filho, quien sostuvo que "si hay una reforma del Consejo de Seguridad" de la ONU, "es natural que le quepa a América latina un lugar permanente y ha sabido dar muestras de saber hacerlo".

Sin negar que el país que conduce Luiz Inacio "Lula" Da Silva apuesta sus fichas por ser "el elegido" en caso de que se abra esa alternativa, Viegas Filho rescató que el hecho de que Brasil "esté al frente de la operación en Haití es un motivo de gran orgullo y honor".

De todos modos, enmarcó ese desafío en que se trata de "una ocasión muy positiva para toda América latina", ya que se presenta la oportunidad de socorrer "una crisis en un país de la región con una resolución de Naciones Unidas que propicia un marco institucional sólido y claro".

¿El papel que le tocó a Brasil lo acerca a su lucha por convertirse en miembro permanente del Consejo?

-Se trata de participar en un esfuerzo de convergencia, en un marco importante inédito en la historia de las operaciones de paz. Puede que haya una correlación entre eso que usted plantea y el mérito de Brasil, y sin dudas tiene que ser positiva. Pero el fruto y el reconocimiento es a nuestra región en su conjunto que encuentra maneras de actuar cohesionadamente con una demostración positiva y concreta de apoyo al mantenimiento de la paz.

¿Cómo define la tarea que tienen por delante en Haití?

-Es una misión de mantenimiento de la paz que tiene algunos aspectos del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, porque la fuerza, que es de más de 6.000 hombres, naturalmente tiene que tener la facultad de autodefenderse en caso de que sea atacada, y esa facultad es provista por el Capítulo VII y también es conveniente que disponga de un mandato para proceder al desarme de grupos clandestinos y rebeldes que puedan actuar en el país, y eso se hace con un mandato del Capítulo VII.

Con esa afirmación, Viegas Filho despejó el manto de dudas que encierran los alcances de la resolución 1.542 de la ONU, del 30 de abril. Y que en la Argentina aún permanecían ayer en la incógnita, puesto que aún no se conoce el texto del pedido de autorización que elevará el presidente Néstor Kirchner al Congreso para permitir la salida de las tropas.

El ministro de Defensa brasileño participó ayer del simposio Seguridad Regional: Futuro y Propuestas, que organizó el Instituto para la Seguridad en Democracia (SEND), que dirige el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena.

Viegas Filho tiene un vasto currículum, tanto en el ámbito diplomático como de defensa en su país y en cargos como el consulado en Nueva York, lo que hace que mantenga un vínculo óptimo con interlocutores en el gobierno de los Estados Unidos.

El simposio organizado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, de la cual depende el instituto SEND, también contó con la presencia del subsecretario de Guerra de Chile, Gabriel Tapia, y del ministro argentino, José Pampuro, como expositores en una mesa sobre Recursos para la Defensa.

El ministro de la nación trasandina dijo a Infobae que el envío de tropas a Haití "muestra el nivel de cooperación y coordinación que existe entre los países sudamericanos".

Tapia destacó que "algunos aspectos" de la misión "necesariamente" tienen que ampararse en el Capítulo VII de la Carta de ONU. "Fueron las limitaciones en ese mandato las que permitieron masacres como la de Srebrenica (en los Balcanes), recordó, evocando la matanza de cinco mil musulmanes bosnios a manos de fuerzas serbiobosnias porque las fuerzas de ONU estaban impedidas de intervenir.

Los jefes, en un seminario sobre "Seguridad regional"
Militares argentinos, preparados para ir bajo "imposición de paz"

Valeria Cavallo

La indefinición oficial sobre el envío de tropas a Haití es un tema inevitable en las charlas entre los integrantes de la fuerza, quienes esperan ansiosos la orden. Consideran que "es un orgullo" participar en misiones de la ONU. El único reparo es por la demora en partir, ya que les dejaría un pésimo lugar

La indefinición oficial sobre el envío de tropas a Haití es un tema inevitable en las charlas entre los integrantes de la fuerzas, quienes esperan ansiosos la orden para partir o, caso contrario, desempacar las pertenencias que tienen listas para viajar al país caribeño. Los brigadieres no son la excepción a la regla.

En un asado ofrecido para darle la bienvenida al nuevo secretario general de la Fuerza Aérea, Miguel Aguilar (en reemplazo de Norberto Dimeglio, que ascendió a comandante de Material), fue casi imposible evitar el tema que tiene en vilo no sólo a los militares sino también a los legisladores, que aún no recibieron el proyecto que deben aprobar antes de la primera quincena de junio, fecha en la que según el ministro de Defensa, José Pampuro, las tropas argentinas deberán desembarcar en algún lugar de Haití.

La fuerza multinacional integrada por los Estados Unidos, Francia y Canadá se retirará el 1º de junio, cuando desembarcarán las tropas latinoamericanas, y entre ellas la Argentina.

"Es un honor"

Un dato a tener en cuenta es la buena predisposición que existe entre los brigadieres para participar de "cualquier misión de paz comandada por Naciones Unidas. Es un orgullo como país y como fuerza poder estar en ese contexto internacional", admitían ayer, a diferencia de la supuesta reticencia instalada entre la opinión pública para que no haya argentinos en el país caribeño.

"No es Irak, y no es un pedido de ningún país. Es una misión de la ONU", explicaba un militar con un extenso currículum donde figuran varios viajes de esta naturaleza que a su entender "no hacen más que enriquecer al soldado".

Otro hombre de la fuerza consultado sobre si la misión debe ser de mantenimiento (capítulo VI) o imposición (capítulo VII), cuestión que demora la firma del proyecto por parte del Presidente, no puso reparos en esta diferencia porque "todos nosotros estamos entrenados para la autodefensa y el combate. No sería una novedad que tuviéramos que atravesar momentos difíciles".

El único reparo que existe tanto entre los brigadieres como entre el resto de los militares que están a la espera de la orden presidencial, sería que la demora que padece el proyecto arrojaría como consecuencia un pésimo lugar para las tropas argentinas al ser las últimas en llegar. Según las estimaciones, podrían desembarcar en una ciudad al sur de Haití donde están la mayoría de los grupo rebeldes armados.

Congreso, confundido por el envío de tropas de la ONU a Haití

La indefinición gubernamental sobre el encuadramiento legal que tendrá el envío de tropas a Haití provocó el virtual levantamiento de la sesión prevista para este miércoles en la Cámara baja, en la que el tema principal debía ser precisamente ese mensaje del Ejecutivo que hasta anoche no había llegado al Congreso.

En el mayoritario bloque justicialista que conduce el nicoleño José María Díaz Bancalari, reinaba la incertidumbre, ya que el proyecto se esperaba desde la semana última.

Incluso los titulares de las comisiones que deben entender en el tema, Jorge Argüello (Relaciones Exteriores) y Jorge Villaverde (Defensa), habían hablado de organizar un plenario para darle más celeridad al tratamiento. Trámite que hasta el momento se hizo innecesario por la falta de un texto que debatir.

Esta fue una de las excusas esgrimidas por las fuerzas de oposición para retacearle apoyo al oficialismo, en los sondeos previos en busca de un consenso para la realización de una hipotética sesión en torno del tema Haití, que nunca se concretó.

Por las dudas, desde las principales fuerzas de oposición le aclararon al bloque peronista que "el proyecto sobre Haití va a tener que cumplir con todos los pasos y tiempos reglamentarios antes de llegar al recinto".

Esto augura un trámite de entre diez y quince días para la iniciativa en la Cámara baja, salvo un acuerdo de último momento que destrabe la situación.

Lo que a la vez genera más dudas sobre la viabilidad de la operación, ya que las tropas deberían estar en suelo caribeño en la primera semana de junio.

Esto generó cierto malestar en algunos legisladores oficialistas que pedían "un poco más de prolijidad" al Ejecutivo.

A estos elementos se sumó ayer el rechazo al envío de tropas por parte de una voz que suele ser muy escuchada por el presidente Néstor Kirchner, la de Hebe de Bonafini.

En un duro comunicado, la Asociación Madres de Plaza de Mayo repudió la misión y aseguró que "detrás de la figura de los Cascos Azules y las Naciones Unidas se esconde la intervención criminal de los Estados Unidos en los países del Caribe". Y agrega en otro párrafo que "Estados Unidos es el enemigo declarado de la humanidad" y que "los funcionarios de la ONU son simples lacayos del gobierno norteamericano".